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Jun 03

RELACIONES ENTRE CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS

RELACIONES ENTRE CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN LA
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS

Desde hace unos años ha dejado de ser una rareza o bien una muestra de
diletantismo hablar de estudios de ciencia y tecnología socialmente contextualizados,
de estudios de ciencia, tecnología y sociedad (CTS en adelante) o bien otras
denominaciones que se refieren a las nuevas perspectivas que sobre las ciencias y
tecnologías empezaron a circular dentro del ámbito académico en los años 70, aunque
con precedentes eminentes en los estudios de sociología del conocimiento.
Prueba de ello es que la Revista Electrónica de Enseñanza de las Ciencias (REEC)
es una publicación digital de didáctica de las ciencias que, no sólo no desprecia tratar esta
perspectiva y sus implicaciones para la educación científica, sino se hace eco, en
los 6 artículos que componen el monográfico publicado en el número 3 de su
segundo volumen, de diferentes maneras de ver “las relaciones entre la ciencia y la
tecnología en la enseñanza de las ciencias”. Hay que resaltar asimismo que desde su
aparición la revista se ha ocupado de los enfoques CTS y su relevancia para la
educación científica.
Resalta el hecho de que una revista dedicada a la didáctica de las ciencias se proponga
una reivindicación de la tecnología y una redefinición del tradicional papel de sumisa
aplicadora de lo que la ciencia, casi siempre “pura”, le otorga. Esta es una de las
caracterizaciones más extendidas popularmente conforme la imagen tradicional de la
ciencia, que, por lo demás, aparece documentada en varios de los artículos que
forman el número monográfico que se reseña. Por otro lado, este interés no
sorprenderá a los que prosigan a los editores invitados por REEC para coordinar este
monográfico, José Antonio Acevedo y Ángel Vázquez, cuyos artículos sobre los temas
CTS en la educación científica son muy abundantes. Una muestra de exactamente los mismos puede consultarse en las páginas de la biblioteca digital de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)
.
Es posible que haya quien comprenda que la pluralidad de enfoques CTS que aparecen en
este monográfico sea una muestra de lo embrionario y difuso del movimiento CTS en
el ámbito de la enseñanza de las ciencias, suponiendo que toda disciplina tiene, al
menos, que aspirar a conseguir un cierre que reduzca la variedad de puntos de vista
que pueden aparecer ante el lector de estos artículos. Lejos de ello, es seguramente
esta pluralidad de puntos de vista la que sirve no sólo para enriquecer en teoría
esta perspectiva, sino para que los enseñantes de diferentes disciplinas puedan
hallar interesante lo que acá se cuenta; a pesar de la tradicional balcanización de las ciencias que han vivido y todavía viven los departamentos universitarios y de la
educación secundaria.
Un aspecto que también vale la pena destacar es que el monográfico recoja
artículos en castellano y en portugués. Probablemente esto promueve la idea de una
educación CTS de ámbito no solo ibérico, sino más bien asimismo latinoamericano. En verdad, los autores son españoles, portugueses, brasileños, argentinos y cubanos.
El monográfico dedicado a Las relaciones entre ciencia y tecnología en la enseñanza
de las ciencias se encarga de la educación científica desde lo que podríamos llamar
distintas modulaciones de la perspectiva CTS, atendiendo en especial al papel que
la tecnología debería tener en una enseñanza de las ciencias más conveniente a la
realidad y al papel de la educación tecnológica en una alfabetización de los ciudadanos
dirigida hacia la toma de decisiones tecnocientíficas en las sociedades
democráticas. De ello se habla en el editorial que acompaña al monográfico.
Todos los artículos tienen esenciales repercusiones prácticas, es decir, consecuencias
sobre las maneras de entender las prácticas enseñantes. Como se sabe, y apuntan
muchos de los autores de los artículos, la distinción entre práctica y teoría es más
compleja y difícil de establecer de lo que frecuentemente se ha supuesto. Sin embargo,
puede decirse que existen algunos trabajos que se centran en el análisis y la reflexión
sobre el papel de la tecnología en la enseñanza de las ciencias y en qué debe consistir
una adecuada educación científica, al paso que otros, sin obviar esa reflexión,
recogen algunas propuestas, aproximadamente contrastadas en la práctica, para llevar a
cabo esas modificaciones.
Los artículos de Isabel P. Martins (art. seis), Márcia Gorette Lima da Silva y también Isauro
Beltrán Núñez (art. siete), Mariano Martín Gordillo (art. diez) y Soledad Esteban Santos
(art. 11), no sólo meditan sobre la educación científica y el papel de la
tecnología en ella, sino apuntan diversas propuestas prácticas. Los artículos de
Isabel Fernández, Daniel Gil, Amparo Vilches, Pablo Valdés, António Cachapuz, João
Praia y Julia Salinas (art. ocho) y José Antonio Acevedo Díaz, Ángel Vázquez Alonso, Mª
Antonia Manassero Pero y Pilar Acevedo Romero (art. nueve) no incluyen propuestas
específicas para llevar al aula, aunque lo que se dice en ellos tenga esenciales
repercusiones prácticas.
El artículo de Isabel Fernández et al., El olvido de la tecnología como refuerzo de
las visiones desfiguradas de la ciencia, pasa gaceta a las visiones desfiguradas de la
ciencia que se transmiten en los contextos escolares. Los estereotipos que aparecen
acá sobre la ciencia se ven asimismo reforzados por el olvido que se tiene del papel
que la tecnología juega en el desarrollo científico. En esas visiones la ciencia aparece
descontextualizada; no hay una adecuada percepción de las relaciones entre ciencia,
tecnología, sociedad y medioambiente, y la tecnología aparece siempre y en todo momento como pura aplicación de los conocimientos científicos. La ciencia se percibe asimismo de modo elitista, individualista y masculina, donde los conocimientos científicos aparecen como obra de genios (hombres) apartados en su torre de marfil y ajenos a todo valor ético, político, cultural… En este caso, se olvidan los precisos elementos tecnológicos, imposibles de aceptar hoy por una sola persona; del mismo modo, se subestima la aportación de los maestros de taller, técnicos, etc. Ese mismo científico, opera en su Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias (2004), Vol. 1, N.º tres, pp. doscientos cuarenta-246 ISSN 1697-011X Reseñas Bibliográficas doscientos cuarenta y dos laboratorio buscando la verdad de los “hechos desnudos”, sin ningún género de apriorismo teórico; esto es, se transmite una concepción empiro-inductivista y
ateórica. Pese a esta imagen empirista, la enseñanza de las ciencias prosigue siendo
esencialmente novelesca, con escasa experimentación real, lo que quizá tiene
mucho que ver con la ausencia de capacitación tecnológica entre los profesores de
ciencias. Aunque la técnica ha existido sin ciencia, esta siempre y en toda circunstancia ha incluido elementos tecnológicos que podrían incorporarse a la educación científica con un cambio en la visión de la ciencia que se enseña. Al lado de estas se apuntan otras visiones del mismo modo desfiguradas. Todas ignoran o distorsionan el papel de la tecnología en el
desarrollo científico y sus relaciones con la ciencia y la sociedad. Finalmente, los
autores proponen la necesidad de reformular las prácticas enseñantes en la educación
científica, que debe partir de la ruptura con esas visiones deformadas, para lograr,
cabe suponer, una visión más conveniente de la ciencia.

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